Puedes Pasar

Estoy aquí frente al teclado tratando de escribir una introducción para esta página dedicada a ti, Roberto Sánchez…
SANDRO DE AMERICA y agregaría Sandro del Mundo.
Y así, en medio de la vorágine de recuerdos y mis intenciones de escribir algo muy sencillo, resuelvo que esta página dedicada a ti, sea solo el relato de una hermosa, fiel, prolongada y hasta inaudita Historia de Amor entre Sandro y yo, tu público.
En esta página que nace de mi amor por ti, tratare de relatar paso a paso, en la medida de lo posible Tu Amor por mí. Ese Amor Incondicional que me has entregado desde hace ya casi 50 años. Yo para serte sincero fui menos fiel que tu, porque sabía que siempre estarías ahí esperándome. Así fue como hice mi vida, tuve amores y desamores, fui y vine, mas sin embargo tú siempre estuviste ahí como una roca,me entregaste tu arte, ese don divino, y sin tú saberlo me ayudaste a amar y desamar.
Yo fui egoísta y miles de veces trunque tu felicidad, cuantas veces dejaste de vivir tu vida, para dedicarte a mí. Por eso te obligue a resguardarte detrás de un paredón, con el que protegiste tu privacidad, detrás de él viviste tus mas grandes pérdidas y alegrías, lo convertiste en tu refugio. Hoy tienes a tu lado un gran amor, por fin comprendo que te toca vivir el amor, vivir tu vida, en una palabra… VIVIR.
Qué ironía ahora que estás listo para vivir para ti, es precisamente vida la que te está faltando. Por eso estas en mis oraciones día a día, como se que yo estoy en las tuyas; porque tú y yo sabemos que eres un guerrero, un luchador y que cada día Dios nos dice que no bajemos la guardia, que un día volverás a estar sano y serás libre. Hoy la que te espera soy yo, no importa si nuestro encuentro no vuelve a darse en un escenario, mi Amor por ti no depende de un escenario.
Te Amo por ser como eres, por el amor y la vida honesta que me entregaste, por tu calidez humana, por tu arte; y me siento muy orgullosa de el amor y la admiración que te tengo, de formar parte de tu vida porque sé, que aun en tus peores momentos te preocupas por mí, porque sé que nuestro amor es genuino y autentico. Por eso para los demás nuestro amor seguirá siendo un misterio, va más allá de toda explicación, no tiene fronteras, ni tiempo, ni edad y estaremos juntos en la eternidad.
Gracias, simplemente gracias por existir.
"Sandro Volviendo a Casa"
Escrito por Mimosa
El cura de la Sagrada Familia de Guaymallén

Deja el Hospital Italiano en una de sus tantas visitas a Sandro
Contó que, en el último tiempo, el Gitano ya no oía pero le leía los labios. “Soy un privilegiado”.
“Para Navidad, cuando ya me estaba yendo, me juntó las manos y moviendo los labios me dijo: ‘Gracias’. Me sorprendió porque yo no estaba ahí para que me agradeciera, sino para acompañarlo”. Ésta es una de las tantas vivencias del padre Eduardo Lalo Carreras, párroco de la Sagrada Familia de Guaymallén, el sacerdote que acompañó a Sandro y a su familia casi hasta el desenlace.
Lalo cuenta que dos días después de que le realizaran el trasplante al Gitano se acercó al Hospital Italiano para brindar contención cristiana, pero que no lo dejaron entrar. Sin embargo, fue la propia esposa del artista la que después le pidió “que no los abandonara”.
Luego de haber ingresado al círculo íntimo de Roberto Sánchez, el sacerdote colaboró con una imagen de Leonardo Murialdo para engrosar el pequeño santuario que había en la habitación del artista. Completaban el “elenco de santitos” –como dijo Lalo– la Virgen de Lourdes, San José, el Sagrado Corazón de Jesús y una Rosa Mística. “Y siempre había una rosa roja como emblema de sus canciones”, aclaró.
Según contó Lalo, Sandro nunca perdió el humor. “El último día que estuve con él (el domingo, cuando le dio la Extremaunción) no estuvo ido pero sí cansado. Su espíritu era, en general muy positivo, siempre estaba con una sonrisa. Además era muy rezador y le ponía mucha fuerza al rezar juntos el Padre Nuestro”.
El sacerdote brindó detalles que no habían trascendido a la prensa, como que, por ejemplo, a consecuencia de la medicación que le estaban suministrando, Sandro había perdido parte de su audición.
“Cerca de la Navidad le comenzaron a dar una medicación muy fuerte para combatir esa bacteria que lo tenía a maltraer, y eso le afectó un poco la audición. Justamente esa medicación la iba a terminar el 6 de enero. Mirá vos... Pero él no se hacía problemas: me leía los labios y listo. La verdad es que eso me intimidaba positivamente, porque él quería pelear, quería cantar. Su prioridad era la vida”, detalló el sacerdote.
En alguna oportunidad, el Gitano y Lalo se comunicaron por escrito, aunque no fue mucho lo que el artista le dijo al sacerdote: “Él sabía que estaba en manos de Dios desde el principio, eso escribió una vez”.
En este sentido, Sandro se mostró siempre muy devoto. “Cerraba los ojitos, vivía la oración con mucha unción. Movía los labios al rezar el Padre Nuestro o el Ave María. También vivimos momentos de oración con todo el personal. Una vez rezamos un grupo de enfermeros y unos técnicos. La verdad es que fue muy emocionante. Soy un privilegiado. Dios estaba haciendo falta en ese hospital”, cuenta Lalo.
“Refachero”
Respecto de su aspecto físico, el sacerdote desmintió que Sandro estuviese demacrado o flaco. “Para mí se veía normal. Además, siempre cuidaba su aseo, pedía un peine para arreglarse el pelo. ¡Estaba refachero!”, dijo entre risas.
La experiencia vivida por Lalo durante estos días hizo mella en su carrera como sacerdote, a punto tal que ha decidido seguir brindándole asistencia a los enfermos del Italiano.
La estrategia para que lo dejaran entrar
El domingo 22 de noviembre, dos días después de que a Sandro le practicaran el trasplante, el padre Eduardo Lalo Carreras tomó coraje y fue al Hospital Italiano. El día anterior varios amigos le habían insistido que fuera a visitar al artista pero tenía miedo de que no lo dejaran entrar. Y así fue.
“Me levanté a las 7 de la mañana y me fui para allá. Cuando llegué me dijeron: ‘¿Padre Lalo?. ¿Y vos quién sos?’ –contó entre risas–. Pero bueno... logré dejar mi teléfono por si me necesitaban. Al día siguiente me llamaron para pedirme el teléfono del padre (Darío) Betancourt”.
Betancourt es un sacerdote colombiano itinerante conocido por su carisma de sanación. Lalo ofició de anfitrión en marzo del año último cuando el cura dió unas multitudinarias misas y disertaciones catequísticas en las instalaciones de Murialdo. Ese hecho llegó a oídos de la esposa del artista y por eso lo contactó.
“Les dije que Betancourt vive en Nueva York y que no tengo contacto con él, y les advertí que había ido al hospital y no me habían dejado entrar. Cinco minutos después me llamó Olga (Garaventa, viuda del artista) y me pidió que fuera. Me recibió y rezamos un rato. Así nació algo muy íntimo, a punto tal que ella me pidió que no los abandonara”, relató el cura.
Silvia Catalina de Medellín
Escrito por Mimosa
El exclusivo "Jardín de Paz" privado se transformó en un predio de máxima seguridad.
Aunque aún no se ha colocado una placa con su nombre, ya se habilitó el ingreso del público. El día 7 abrieron los portones para que, cerca de 50 seguidoras de Sandro, pudieran asomarse a su tumba, pero una custodia que no permite que se saquen fotos ni se dejen objetos, demoró lo que, inevitablemente, terminará siendo su santuario.
Los restos del intérprete descansan en uno de los tres jardines exclusivos del lugar en un sector llamado "De las Flores" que se caracteriza por tener árboles tupidos, hortensias y rosas.
Hicieron una alfombra con piedras y colocaron un banco de madera donde irá una placa con el apellido de la familia de el cantante.
La tumba estará custodiada durante dos meses por dos agentes de seguridad, hasta que la familia de la autorización de ser un lugar público.
Silvia Catalina de Medellín
Escrito por Mimosa
Dr Perrone desmiente rumores y contó cómo el cantante se despidió

El médico desmintió que se haya falseado la hora en que murió el "Gitano". También contó cómo Sandro se despidió de su esposa.
Hace una semana un país entero lloraba la muerte de uno de los mejores cantantes que tuvo Argentina y aunque las rosas rojas se agotaron en pocas horas, allá en Buenos Aires, miles de personas hicieron su tributo a Sandro a su forma. Más de una persona –sin tener el rótulo de “Nena”- se dejó emocionar porque se apagó el fuego de aquel muchacho que, con su voz y caderas, le dió otra faceta a las canciones de amor.
Hoy, a una semana de la partida de Roberto Sánchez, se puso un manto de dudas respecto de la hora en que falleció el cantante. El diario Crónica tituló en su portada “Sandro habría muerto antes de lo informado” ya que según trascendidos el cantante habría fallecido, por un shock séptico, alrededor de las 16 durante la segunda intervención y no a las 20:40, como se informó oficialmente.
MDZ consultó sobre esta publicación al médico personal de Sandro, Sergio Perrone. Ese doctor que se hizo aún más conocido en el país porque junto al cirujano Claudio Burgos y el otro médico personal del ídolo, Guillermo Bortman, hizo lo posible para que Sandro viviera. Fue él –como sus colegas- quien día tras día dio cátedras de medicina a la prensa para explicar cómo se manejaba la salud del famoso paciente a fin de que todo un país no se perdiera detalles de la evolución del ídolo.
También fue este médico que salió junto a Burgos a las 20:55 del lunes 4 de enero a dar la drástica noticia: “Lamentablemente tengo que anunciar –y un coro de sollozos explotó en el hall del Italiano- que Sandro murió a las 20:40 debido a un shock séptico que se complicó con una necrosis intestino mesentérica y una coagulopatía por consumo", tal como señaló el cirujano mendocino. A su lado, Perrone, con un nudo en la garganta, volvió al hospital sin poder decir nada: su “amigo” –tal como él lo afirmó- había muerto.
Casi con la misma amargura, Perrone se sorprendió al enterarse de que se durara de la información antes escrita: “A lo mejor no tenían nada para escribir. Debería haber algún justificativo. ¿Cuál es?”, se preguntó al médico en la conversación telefónica que tuvo con un diario. Y para no dejar dudas, contó cómo fueron esos 45 minutos fatídicos –antes de las 20:40- en que sabía que su paciente dejaría este mundo porque su situación era irreversible.
El final del ídolo y el gesto de despedida
Sin poder entender el porqué se podría mentir sobre la hora en que murió el “Gitano”, Perrone trataba de explicar con qué sentido se le mentiría hasta a la familia, la cual estuvo en la habitación contigua a la de Sandro alrededor de las 19:30. Pidiendo perdón por no tener los horarios precisos, ya que “estábamos con la cabeza en otro lado”, el cardiólogo porteño relató cómo fueron los últimos minutos de vida del ídolo.
“Olga y sus hijos estaban en la habitación de al lado. La mujer entró unos 45 minutos aproximadamente antes de que muriera Sandro. Ella estuvo un rato viéndolo y le besó las manos. Nos llamó bastante la atención porque Sandro estaba sedado y cuando ella lo saludó, él hizo como un gesto con la cabeza… y eso que estaba bastante sedado”, recordó Perrone presintiendo que el final estaba demasiado cerca, pero anonado porque una vez más su paciente lo había asombrado demostrándole la fuerza que tenía.
“Le advertimos a Olga que podían ser los últimos momentos. Esos momentos no son muy gratos para nadie, le dijimos a la mujer que fuera a tomarse un café... Él estaba muy mal… Ver esos últimos momentos no fueron gratificantes”, expresó el doctor con angustia –como si estuviera reviviéndolo- y agregó: “Al rato la llamamos y le dijimos: ‘Acaba de fallecer”.
El relato de Perrone puede coincidir con el de decenas de periodistas que estaban aguardando en el Italiano. Olga junto a sus hijos, Pablo y Manuela, habían ido a tomar un café al buffet del hospital. Antes de que ellos pudieran saborear la bebida, un gendarme se acercó a la esposa del ídolo le dijo: “El doctor Burgos la llama” y ella, sabiendo lo que ya podrían anunciarle, salió a las corridas. Los cafés quedaron intactos, la prensa advirtió y entendió la desesperación de la compañera del cantante. En cuestión de minutos, alrededor de las 20:50, ya todos los medios lo comunicaban: Sandro había muerto.
“Si nosotros dijimos 20:40, fue porque nuestro reloj marcaba esa hora. Si quieren cambiarle la hora, que la cambien. Si quieren ponerle a las tres o cuatro de la tarde, que lo hagan… Siempre dijimos la verdad. No sé cuál es la causa o la razón de escribir eso. No veo por qué nosotros tendríamos que mentir. La información que tenía la prensa es la misma que tenía la familia. Siempre fue la verdad, no andábamos con vuelta. A veces entraba al quirófano porque le poníamos un tubo y ya decían que lo estaban operando”, afirmó Perrone, no entendiendo por qué a veces se tergiversaba tanto los hechos.
Sin embargo, el cardiólogo que estuvo casi 45 días teniendo como hogar el hospital mendocino, agradeció la colaboración de la prensa, a los que estuvieron todos los días y se ocuparon de informar correctamente. No obstante, conoce el paño e hizo una propuesta para respaldar que siempre se dijo la verdad: “Hay análisis de laboratorio, exámenes, placas, muchas cosas que se hicieron en esos últimos momentos. Te podés imaginar que no podríamos cambiarle el horario a todos los equipos”.
Repasando lo vivido en este mes y medio y la duda que ahora se presenta, Perrone cuestionó: “¿Qué necesidad hay de que digamos una cosa que no es?. ¿Cuál hubiera sido la diferencia de que hubiera sido a las 4 o a las 8 (de la tarde)?. ¿Qué gana el paciente o qué pierde?. ¿Qué gana o qué pierde la familia?. ¿Qué ganamos o qué perdemos los médicos?. ¿Qué ganan o pierden las instituciones?. ¿Qué ganan o pierden los medios?. ¿Cuál hubiera sido la diferencia?”, se pregunta amargamente el médico recordando que el cuadro era irreversible.
Al mismo tiempo, el doctor intentaba en vano responder las preguntas mencionadas. Aún está acongojado por la pérdida de su paciente: “De tanto pelearla… Llevaba cinco años con él. Pasé unas cuantas situaciones así, pero cuando es la última… Siempre pensaba en que iba a salir”, confesó Perrone a la vez, que dejaba de hablar como médico para dar lugar al amigo del paciente. Inmediatamente, el reportero le preguntó:
- Le regalaron 45 días más de vida, ustedes sabían que entraba al quirófano un paciente muerto, usted mismo lo mencionó en un parte.
- Hubiéramos querido que fuera mucho más.
“Hubiéramos querido darle más días” respondió varias veces Perrone, mientras que su voz reflejaba el mismo dolor de cuando dio el último parte médico sobre la salud de Sandro –alrededor de las 19:10- y dijo a la prensa con un escaso aliento de esperanza –ante la consulta de cómo se iba a seguir informando-: “Ojalá podamos dar más partes”.
Ocupar la medicina a favor de la vida
Los nuevos cuestionamientos sobre Sandro, hizo que a la mente del médico se le agolparan los otros cuestionamientos que se realizaron el 20 de noviembre, cuando se hizo el trasplante: “Las cosas que se dicen no siempre reflejan la realidad. Hay muchos que hablan sin estar en una sala de terapia intensiva. Si tuvieran a un familiar en lista de espera, muchos cambiarían su pensamiento…”, soltó Perrone.
Respecto del porqué Sandro recibió nuevos órganos cuando él había sido un fumador compulsivo, o porque era un paciente de edad avanzada, el doctor dijo: “Muchos hablan de que algunas personas no tienen derecho. A veces esto es un pensamiento fascista: porque algunos estaban, según ellos, fallados, había que matarlos. ¿Por qué no damos segundas oportunidades?”, interpeló el cardiólogo e hizo hincapié en por qué ocupar el avance de la medicina a favor de la vida y, en esto, por qué estar de acuerdo con la donación de órganos.
“Por cinco minutos de televisión o por cinco líneas en un diario, se dice cualquier barbaridad. Muchos no piensan que este asunto puede ser un tema propio, que en algún momento les puede ocurrir. Al contrario, lo ven como algo lejano. Nosotros lo vemos a diario cómo se necesitan”, explicó el cardiólogo y tocó otro asunto polémico: el ensañamiento terapéutico.
“Muchos hablaron de enseñamiento terapéutico. Recuerdo a muchos pacientes que estaban al borde de la muerte y que salieron. Si no apostamos a la medicina, hay que dejarla entonces”. Y esta declaración se suma a la que ya hiciera en diciembre, cuando Sandro atravesaba una nueva cirugía, el doctor Bortman con un grupo de periodistas respecto de que si Sandro sobrevivía por la sobreacción médica.
En aquella oportunidad, el colega de Perrone se planteó hasta qué punto no hay que dejar que el paciente se vaya e, inmediatamente, agregó que cuando ellos creían que ya no había lugar para otro esfuerzo, se encontraban con la sonrisa de Sandro y el pulgar arriba indicando que todo estaba bien. Y una vez más, el espíritu del paciente –pese a que su cuerpo se estaba apagando- daba fuerzas al equipo médico para seguir combatiendo lo que se presentase: fuese una fístula, la acinetobacter baumanni o el pésimo estado nutricional del ídolo.
Volviendo a uno de los protagonistas del paso de Sandro por Mendoza, Perrone hizo una propuesta a quienes dudan sobre la hora en que murió su paciente: los invita a ver la historia clínica de Roberto Sánchez para que miren lo que se hizo “hasta último momento”.
Recordando los últimos cinco años junto al ídolo, pero, especialmente, los últimos 45 días junto a Sandro, el doctor Perrone concluyó: “Si tuviéramos que haberle dichos a todos que cambiaran los horarios (en referencia a los estudios que se hicieron a última hora), la verdad que es una cosa sin razón. Lamentablemente, deben ser pocos comunicativos con la gente quienes dudan. Quizás si hubieran llamado hasta a una enfermera, sabrían que el equipo estuvo hasta después de las 8:30 (de la tarde) laburando”.
Silvia Catalina de Medellín
Escrito por Mimosa
RENDIRÁ HOMENAJE A SANDRO
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“Cuando un artista como él se va para el cielo todo el gremio de artistas se pone de luto”, afirmó.
Indicó que el funeral se adelantó a lo que estaba previsto por petición de sus familiares.
Silvia Catalina de Medellín
Escrito por Mimosa
Cuentan que Sandro estuvo varias veces en Posadas

Auto donde viajó por la ciudad de Posadas
El "Gitano" visitó la ciudad en al menos 3 oportunidades. Una de ellas fue en 1969. Ese año actuó en el club Alemán en una fiesta organizada por APES, donde -nos cuenta- Ramón Delgado Cano formaba parte.
La segunda fue el domingo 6 de abril de 1981. En esa oportunidad Roberto Sánchez actuó en el club Tokio de Posadas. Para ese año el Gitano ya llevaba 20 años de trayectoria musical, sigue relatando Cano.
Finalmente, el artista visitó la capital misionera en noviembre de 1993. Ese año llegó de la mano del Semanario "Usted", bajo la responsabilidad de Edmundo Yegros, y fue en las instalaciones del ex casino, donde hoy funciona el Centro de Convenciones y Eventos de la ciudad.
Pero el tiempo pasó. Y con 64 años, partió una de las figuras centrales del mundo del espectáculo argentino. Popular, sensual, carismático, romántico, misterioso, se ganó el corazón de las "nenas" de toda América, que lo siguieron desde sus comienzos en la música a comienzos de los sesenta.
Silvia Catalina de Medellín
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